La sensibilidad dental es una sensación muy molesta, pero puede combatirse con buenas prácticas y ayuda experta

La sensibilidad dental es una molesta sensación. Es punzante y transitoria, atañe a una o más piezas dentales y, desgraciadamente para los amantes de los helados este verano, se vincula a alimentos fríos, aunque también a los calientes, ácidos y dulces. El dolor lo provoca el desgaste que se crea en el esmalte de nuestros dientes (última capa que los cubre), ya que deja al descubierto las ramificaciones nerviosas de la segunda capa, también llamada dentina, con la cámara pulpar o nervio, en el interior.

Además, la sensibilidad dental tiene otros motivos. No es únicamente tomarse un helado o un refresco bien frío en verano lo que puede provocarla: fracturas dentales, bruxismo, el abuso de bebidas carbonatadas, un cepillado de dientes demasiado agresivo con pastas granuladas o poco adecuadas (como blanqueadoras) o trastornos digestivos provocados por el reflujo de ácidos estomacales pueden estar detrás de esa molesta sensación.

Desafortunadamente para quienes padecen sensibilidad dental, no hay una receta mágica que la haga desaparecer. El principal consejo es acudir a especialistas como los de Centros Odontológicos Romano, ya que es vital un buen primer diagnóstico para valorar la causa principal de lo que ocurre y su tratamiento. Aun así, podemos seguir ciertas prácticas preventivas para evitar que, una vez se dé, la molestia vaya a más.

Por ejemplo, comprar pastas y enjuagues específicos para la problemática puede ser un buen comienzo. Hay que tratar de evitar las pastas de dientes granuladas o demasiado agresivas, así como los alimentos y bebidas con exceso de calor. Es también importante utilizar férula de descarga para aliviar la fricción que provoca el bruxismo.

Pero, ¿qué alimentos provocan la sensibilidad dental? Principalmente, alimentos muy fríos o muy calientes, además de aquellos con altos contenidos en azúcar, frutas con un elevado contenido ácido (como fresas, limones o naranjas) y alimentos enlatados que contengan ácido cítrico en su conservación. También refrescos y bebidas con gas que puedan ser excesivamente ácidos podrían llegar a erosionar el esmalte.

Y, más allá de los gestos preventivos que podamos tener en casa, una vez se perciba la sensibilidad no hay que demorar su diagnóstico y tratamiento. En Centros Odontológicos Romano, clínica de dentista en Alicante, se aplica un barniz de alto contenido en flúor (en una o varias sesiones) que permite devolver la normalidad a la boca del paciente con sensibilidad dental.

Para aquellos que tengan concavidades en el esmalte a nivel de los cuellos dentarios (provocan mucho dolor al contacto), se puede cubrir la dentina dando el volumen de esmalte perdido mediante composites o más avanzado, carillas de composite de alta calidad.

También es posible que una férula de descarga ayude a rebajar la tensión perpetua de la mandíbula, aunque su papel sería más bien complementario. La medicación analgésica y antiinflamatoria es un gran aliado cuando aparece la sensibilidad dental, cuyo máximo enemigo es la prevención y la prudencia… por mucho que en verano apetezca un buen helado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *